Friday July 11, 2008 | Oscar Landerretche UChile - PSChile |
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En la BarraCreo que ha llegado la hora de reconocer que los grados de incertidumbre en los que nos manejamos en la actualidad han aumentado enormemente. Es responsable desde un punto de vista público que nos bajemos de nuestro pedestal ateniense de sabios tecnócratas y comuniquemos al público que si bien sabemos que la situación internacional que enfrentamos es compleja y requiere de ajustes, de todos modos enfrentamos incertidumbres importantes respecto de cuanto va a durar y que forma va a tener su resolución. No explicar esta incertidumbre conduce a que cambios necesarios en las políticas macroeconómicas que se producen y van a continuar ocurriendo como resultado de la necesidad de reaccionar a cambios en la información de que disponen las autoridades, son y serán interpretadas como comportamientos erráticos e irresponsables. La heterodoxia será interpretada como falta de convicción. La precaución será interpretada como conservadurismo. La calma será interpretada como indolencia. Necesitamos explicar a los ciudadanos que nos encontramos en un mundo de incertidumbre incremental. Necesitamos explicar que eso hace difícil tener un conjunto coherente de políticas macroeconómicas a todo evento. Las cosas están cambiando mucho y lo que puede ser bueno un día puede ser malo otro. Desde mi punto de vista, los cambios en la política macro no se deben a que tengamos autoridades económicas “veletas”, se deben más bien a la fluida crisis global en que nos encontramos. El debate sobre cuan permanentes son los cambios internacionales en los precios de las materias primas es algo completamente abierto; la resolución de las crisis financiera internacional actual es algo completamente desconocido; la sustentabilidad financiera de los procesos de crecimiento económico de los megamercados emergentes es una incógnita. Finalmente uno se pasa horas y horas leyendo opiniones de diferentes economistas y analistas en los medios globales disponibles en la red. Ciertos días nuestra opinión se va para un lado y ciertos días se va para otra. Finalmente las sensaciones y expectativas sobre eventos tan claramente definibles como el estado de ánimo monetario de la Reserva Federal se dan vuelta completamente de una semana a otra, o dentro de una misma semana. Que los rebeldes nigerianos hacen esto o lo otro y se nos cambia la vida. Que los iraníes amanecen de buen o mal genio y se nos vuelve a cambiar. Nuestras contrapartes en los bancos de inversión de Nueva York nos retan indignados por nuestra política monetaria y cambiaria, dos días después se desploman por tener prácticas financieras excesivamente liberales. Chita. Sorprendente la convicción con que hablan algunos de nuestros expertos locales. Y sorprende la convicción con que se dan recetas. Se justificaría, desde mi punto de vista, si es que las recomendaciones de política macroeconómica fueran exactamente las mismas en cualquiera de las diferentes interpretaciones que hay sobre lo que está pasando en los mercados globales. Desde mi punto de vista no es así. Las combinaciones de políticas de primer mejor cambian radicalmente si es que los cambios en precios de commodities global son permanentes o transitorios, si es que la perdida de valor del dólar es algo que no se va a revertir o es más bien un sobreajuste, si es que la crisis financiera global va a terminar arrastrando a los megamercados emergentes o no. Mi impresión es que llegó el momento de capitular un poco nuestro tono indignado y mover nuestra disposición hacia una de mayor respaldo a nuestras autoridades macroeconómicas. Donde por respaldo se entiende lo mismo que en labarra de fútbol. Tenemos todos un objetivo común (sobrevivir de la mejor forma los ajustes y reestructuraciones que implica la inflación global de materias primas), tenemos desacuerdos sobre como formar el equipo (¿en que barra no las hay?), pero cuando salen los jugadores a la cancha tenemos que respaldarlos, en las buenas y en las malas, con sus virtudes y sus errores, porque está en juego el campeonato. Y los jugadores salieron a la cancha. Subieron 50 puntos base dos veces. Algunos hubiéramos hecho otra cosa. Pero estoy seguro de que lo que decidieron lo hicieron pensando en el país y balanceando sus convicciones técnicas con el marco de incertidumbre en que todos vivimos hoy. Su pega es mucho más difícil que la nuestra de meros comentaristas. Así que… cuentan conmigo en la barra. Comentarios:
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