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El mundo según Pato Navia

 
20070210 Expansiva: ¿El PPD de los think tanks?



Patricio Navia

Que Pasa, febrero 9, 2007

 

A  un año de que cuatro de sus integrantes fueran nombrados en el primer gabinete de Michelle Bachelet, la Corporación Expansiva -de cuyo Consejo Ampliado soy miembro- atraviesa por una compleja etapa. Si bien ha logrado que muchas de las posturas liberales que promueven al interior de la Concertación hayan sido adoptadas como propias por el gobierno -donde muchos miembros del Consejo Ampliado ocupan puestos de confianza como subsecretarios, jefes de servicios y asesores de ministros-, hay una innegable percepción pública respecto a que el think tank está desperfilado.

 

Aunque el abultado calendario de actividades realizadas, proyectos ejecutados y documentos publicados en 2006 desmiente esas especulaciones, Expansiva ha demostrado mucho más capacidad para producir ideas que para posicionarse pública y políticamente como un cohesionado centro de estudios. Dicho de otro modo, es mucho más think que tank.

Por cierto, si Expansiva estuviera sólo interesada en el debate académico, no debería preocuparse por tener un perfil público debilitado. En dicho mundo, el think pesa más que el tank. Si bien las disputas académicas a menudo son sangrientas, el supuesto básico es que los intelectuales discuten ideas, no hacen política.

Pero en un ambiente dominado por los partidos, por el gobierno y el Congreso, las ideas necesitan de un sustento político para poder ser viables y para poder convertirse en políticas públicas. En dicho mundo, muchas veces el poder del tank derrota los buenos argumentos del think.

 

El mal del PPD

 

Aquí me permito una comparación algo injusta, pero útil. Ya que las ideas no son suficientes para ejercer poder político, Expansiva corre el riesgo de convertirse en el PPD de los centros de estudios.

 

No me refiero a los casos de corrupción que asolan al PPD. Una de las ventajas de Expansiva es que todos sus miembros son profesionales exitosos cuya participación en el think tank es ad honórem. Me refiero más bien a la falta de densidad política que demostró tener el PPD, apropiadamente denominado partido instrumental. Escándalos similares de corrupción han causado menos perjuicio a partidos más establecidos, como el PS y el PDC. El PPD se vio más dañado no porque albergue más corrupción, sino porque demostró tener menos cohesión política como colectividad.

 

Algo similar le puede pasar a Expansiva, pero en el campo del debate de ideas. La falta de cohesión política interna puede terminar convirtiéndose en su talón de Aquiles. Si bien congrega un formidable capital humano, el paraguas político que ha construido dista mucho de lo que se precisa para lograr expandir las ideas más allá de los círculos académicos y tecnócratas hacia los ámbitos de los partidos y de la política en general.

 

Un ejemplo inmejorable es la insólita declaración de la ministra de Defensa Vivianne Blanlot en su primer viaje a Haití en mayo de 2006. Pese a que, al igual que el titular de Hacienda, Andrés Velasco, ella fue una de las fundadoras de Expansiva, la ministra evidentemente erró al sugerir que Chile debería entregar ayuda económica ("créditos blandos") al gobierno de Haití. Velasco rápidamente puso las cosas en su lugar, recordándole las funciones de cada quien. Si alguien sospechó que los expansivos se comportarían como cohesionado grupo en el gabinete de Bachelet, este primer incidente debió despejar cualquier duda.

 

El gabinete de Bachelet

 

Desde su creación en 2001, Expansiva ha logrado ubicarse en el abultado -y a menudo poco productivo- ambiente de los centros de estudios en Chile. Con un presupuesto infinitamente inferior al del derechista liberal CEP o incluso al del oficialista Chile 21, ha logrado competir en posicionamiento mediático y -lo que es más importante- en producción intelectual. Porque su fortaleza radica en que ha sido capaz de congregar brillantes académicos y expertos en políticas públicas que contribuyen, desde su perspectiva liberal afín a la Concertación, con ideas y propuestas para mejorar la calidad y cobertura de las políticas públicas, Expansiva es un punto de encuentro y diálogo entre personas que en forma independiente y autónoma poseen una meritoria producción académica e intelectual. Más que una instancia donde se forman nuevos cuadros de expertos, ha sido siempre un lugar donde se congregan mentes afines para aunar esfuerzos que buscan mejorar la calidad de las políticas públicas.

 

De hecho, los cuatro expansivos que fueros convocados por la presidenta Bachelet para unirse a su primer gabinete -además de los ya mencionados Velasco y Blanlot, Eduardo Bitran en Obras Públicas y Karen Poniachik en Minería y Energía- tenían méritos de sobra, independiente de su relación con la corporación, para ocupar un lugar ahí. Ninguno de ellos llegó gracias a su militancia en Expansiva. Por cierto, en el caso de Velasco, Blanlot y Bitran, socios fundadores, su demostrada experiencia académica y en puestos de gobierno los llevó a aunar esfuerzos para crear esta corporación. En definitiva sería injusto decir que ellos llegaron al gabinete gracias a Expansiva. Más bien, Expansiva llegó al gabinete gracias a que supo congregar técnicos capaces y hábiles intelectuales.

 

La peligrosa resistencia al tank

 

Las propuestas que han emanado de Expansiva desde su creación son evidencia de la capacidad de convocatoria de la corporación, no demuestran que el think tank sea capaz de producir ideas propias. Expansiva promueve ideas, pero éstas las producen en forma autónoma los intelectuales y técnicos asociados a la corporación. Es el lugar de encuentro para que ellos aúnen sus esfuerzos y para que las ideas liberales cobren más potencia. Dios los crea liberales e intelectualmente curiosos, Expansiva los junta. Es eso lo que explica su éxito en la producción de ideas y propuestas. En su página web, tiene casi 100 documentos de trabajos, cientos de columnas de los miembros de su Consejo Ampliado y una serie de registros visuales y de audio de decenas de seminarios organizados.

 

Pero si en él han sobrado las ideas, el centro de estudios liberal también ha tenido algunas flaquezas. Como ya señalé, ha carecido de las herramientas suficientes para ejercer su condición de tank.

 

Políticamente, nunca ha ejercido demasiada influencia. Algunos de los miembros de su directorio -y del Consejo Ampliado- militan en distintos partidos de la Concertación. La gran mayoría, ni siquiera milita. Todos están en Expansiva porque comparten sus referentes generales. Pero nadie entró ahí para hacer política. Es más, aquellos que hacen política la hacen desde otros espacios. Expansiva nunca ha querido aceptar el componente de tank. Es como si la corporación tuviera miedo de combinar el think con el tank. A diferencia de otros centros de estudios -que por cierto producen menos ideas- que participan mucho más activamente en el debate político, Expansiva nunca se ha atrevido a asumir un rol político más activo.

 

Ciertamente, esa preponderancia de las ideas sobre la política ha contribuido a generar un ambiente donde se discuten y plantean propuestas innovadoras y se realizan análisis críticos de la realidad chilena. Pero en el desinterés de asumir su condición de actor político radica la principal debilidad de Expansiva.

 

Así como el PPD siempre equivocadamente insistió que podía ser un partido de simpatizantes con sensibilidad PPD sin tener buenos cuadros, Expansiva erradamente ha prestado insuficiente atención a "la política de las políticas públicas". En el caso del PPD, su error permitió que sus cuadros fueran mal formados y que personas poco idóneas asumieran puestos de importancia. Cuando llegó la crisis, la falta de identidad partidista facilitó las cosas para que sus militantes -incluso los fundadores- dieran un triste espectáculo de descalificacions mutuas y virtual guerra civil.

 

En el caso de Expansiva, el descuido en desarrollar un componente político para blindar y potenciar las ideas que produce amenaza su influencia futura. Porque, después de todo, para que las propuestas sobre políticas públicas se conviertan en realidades concretas, se necesita de habilidad política para lograr que los gobernantes las asuman como prioridades propias y las enarbolen como banderas de lucha.

 

Expansiva debe asumir su rol como interlocutor político. Esto no quiere decir que necesite convertirse o comportarse como partido. Basta con comenzar a construir un buen tank para poder promover mejor todo el think por el que la corporación meritoriamente ya se ha hecho un nombre y se ha ganado una reputación.

 

 

 



Enviado por patonavia
 
 
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