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Chávez vulnerable
Friday November 30, 2007
Patricio Navia
(Caracas) noviembre 29, 2007
“Hoy me callaron, pero ya veremos mañana”, decía una anciana que monitoreaba un puesto de promoción del Sí cerca de la Plaza Venezuela. La mujer parecía entusiasta y tranquila. Los simpatizantes del No, que repletaron la plaza (sin buses que acarrearan gente), la invitaban a votar que no. “Es malo para la democracia que la gente se perpetúe en el poder”, le dijo un estudiante y le regaló una banderilla del No. Ante el impecable argumento, la mujer solo atinó a sonreír.
Pese a los esfuerzos de Chávez por consolidar poder en sus propias manos, Venezuela todavía tiene democracia. La campaña a favor y en contra de las reformas constitucionales se ha desarrollado con entusiasmo y convicción en las calles y medios de comunicación masivos. Aunque Chávez haya ordenado el cierre de un canal de televisión—y tenga otros en la mira—la sociedad civil no ha renunciado a su derecho de participar del debate. Mucho más que en las presidenciales de 2006, la oposición se atrevió a salir a calle y se unión detrás de un mensaje simple y claro, no a la re-elección indefinida.
Hace un año, cuando Chávez obtuvo una fácil re-elección, la oposición parecía desordenada, desorientada y decaída. Hoy jueves, los simpatizantes del No se tomaron la calle. Aunque el liderazgo de la oposición sigue siendo indignamente incapaz de emular el entusiasmo y la espontánea organización de los estudiantes y la clase media que mayoritariamente se ha volcado contra la reforma constitucional impulsada por Chávez, el entusiasmo de la gente en la calle les da una áurea de victoria que nunca lograron tener en previas contiendas.
Aunque una victoria de la oposición en el referéndum parece improbable—y es todavía más difícil imaginar que Chávez esté dispuesto a reconocer una derrota—la oposición está más extendida que nunca antes. La defensa de la democracia con alternancia de poder y sin personalismos excesivos ha logrado convertirse en una bandera atractiva y razonable que ha logrado cautivar a la clase media y a sectores populares. Por eso, al tomarse la calle, los opositores a Chávez celebraron la amplia convocatoria. La tarea ahora está en manos de los partidos de oposición que deben articular una propuesta de gobierno alternativo. La sociedad civil ya hizo su tarea, tomándose la calle y derrocando la percepción de invulnerabilidad electoral que Chávez se había logrado construir.
Porque se tomaron la calle con entusiasmo y porque han sabido construir un sueño de país incluyente y consciente de los errores del antiguo régimen corrupto y elitista, los estudiantes ya ganaron la principal batalla, aquella de los ideales. Aunque Chávez saque mucha más gente a la calle el viernes—acarreos de por medio—la multitudinaria manifestación de la oposición no podrá ser superada en entusiasmo y esperanzas por el discurso extenso y repetido de un Chávez demasiado afín a las amenazas y la megalomanía.
El sueño del socialismo estatista de Chávez ha sufrido un duro golpe en el imaginario popular con el discurso incluyente de democracia sin personalismo de los estudiantes. Aunque el domingo se imponga la reforma constitucional en el referéndum, el precio de esa victoria habrá sido demasiado alto para Chávez. Su eventual triunfo será pírrico. A partir del alzamiento estudiantil en defensa de la democracia y contra el personalismo autoritario de Chávez, el coronel ya se sabe vulnerable. Y en la guerra de los símbolos—que tan bien supo manejar Chávez en sus primeros años—la oposición ya se anotó su primera gran victoria.
Enviado por patonavia
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Esto no da para más (de nuevo)
Wednesday November 28, 2007
Patricio Navia
La tercera, noviembre 28, 2007
Porque no es la primera vez que hace esa advertencia y porque tampoco es la primera que envía al Senador Adolfo Zaldívar al Tribunal Supremo, más que anunciar el fin de un conflicto que enfrenta a las dos facciones del PDC, el ultimátum de la presidenta del PDC despierta dudas sobre la capacidad de conducción de la propia Alvear. Si el PDC no expulsa a Zaldívar, las aspiraciones presidenciales de Alvear serán historia. Mucho más que definir la suerte de Zaldívar, que hace rato anda haciendo méritos para la expulsión, la decisión de Alvear de asumir el quiebre del partido constituye el comienzo de su propia travesía por el desierto. Si sale airosa, mejorará sus opciones presidenciales. Pero si ahora retrocede o no consigue que el PDC la respalde en esta difícil decisión, ella será la principal víctima de este enfrentamiento.
Cuando a comienzos de mayo Soledad Alvear advirtió por primera vez que “esto no da para más” y que no era el momento de darse “gustitos personales”, Alvear ya tenía en mente al díscolo Senador Zaldívar. En una disputa que ha adquirido ribetes de historieta de Supermán y Lex Luthor (donde ambos se ven en el rol del superhéroe), los dos líderes del PDC se han enfrascado en una disputa cuyos orígenes nadie entiende bien pero cuyo desenlace es inevitablemente fatal. El inestable empate histórico en la correlación de fuerzas tiene al PDC en una guerra civil. Ahora Alvear ha anunciado que prefiere quebrar al partido que mantener la confrontación.
Por eso, Alvear movió pieza, solicitando la expulsión del Senador Zaldívar. Si el Tribunal Supremo accede, la expulsión de Zaldívar gatillará el quiebre del partido. Si, para evitar el quiebre, el TS decide contra la expulsión, Alvear tendrá que renunciar, sus aspiraciones presidenciales quedarán enterradas, y el PDC seguirá en empate permanente ente las dos facciones.
Zaldívar entiende que tiene pocas posibilidades de éxito fuera del partido del que se siente mesiánico guardián ideológico. Por eso, optó por poner todas sus cartas sobre la mesa, acusando a Alvear de estar coludida con la corrupción. Al mencionar a Ferrocarriles del Estado, donde uno de los principales ejecutivos era el concuñado de Alvear, Zaldívar ha decidido sacar toda la ropa sucia a la palestra. Ante la idea de ser expulsado del PDC, Zaldívar prefiere que no haya más PDC. Por eso, está dispuesto a dar una pelea que puede terminar con el partido.
Algunos honorables DC ilusoriamente quieren evitar la guerra. Sin entender que la guerra civil lleva años, hacen tardíos llamados a la paz. Pero las aspiraciones presidenciales de Alvear dependen ahora de la expulsión de Zaldívar y de la capacidad de la senadora para evitar que el PDC muera con el quiebre, ya sea porque demasiados camaradas siguen al expulsado líder o porque Zaldívar logra instalar la idea de que los que se quedan son los que comulgan con la corrupción que hace rato también está demasiado asociada con el partido de la flecha roja.
Enviado por patonavia
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¿No más mujeres en La Moneda?
Sunday November 25, 2007
Patricio Navia
La Tercera, noviembre 25, 2007
Inconvenientemente, Michelle Bachelet ha atado la suerte de futuras aspirantes presidenciales a su propio éxito como presidenta. Porque ha insistido en que las mujeres tienen un estilo distinto de hacer política y que dicho estilo se refleja en su forma personal de liderazgo, las posibilidades electorales de futuras candidatas dependen de que Bachelet termine su gobierno con altos niveles de aprobación.
Respecto a sus predecesores, Bachelet tiene un estilo distinto de hacer política. Aylwin era paternal pero jerárquico, Frei era distante y eficiente, y Lagos potenció un estilo autoritario y republicano. Bachelet ha insistido en privilegiar su estilo cercano y horizontal. La desordenada reacción a las protestas estudiantiles alimentó cuestionamientos sobre su liderazgo. Pero fue el desastre del Transantiago lo que erosionó su discurso de gobierno ciudadano. Desde entonces, la suerte de su administración está inevitablemente asociada al sistema de transportes capitalino.
No todos los presidentes pueden los más exitosos. Bachelet posiblemente quede por debajo del promedio post-dictadura. Si bien era inevitable que un mal desempeño suyo afectara las posibilidades electorales de la Concertación en 2009, el efecto negativo sobre las posibilidades electorales de otras mujeres era perfectamente prescindible. Así como hay estilos de gobiernos distintos entre los hombres, las mujeres gobiernan de acuerdo a sus características de personalidad. Así como hay mujeres con personalidad fuerte y frontal como Margaret Thatcher o Golda Meir, hay otras conciliadoras como Bachelet. La diversidad de estilos que hemos visto en hombres en el poder también aparece en el grupo más reducido de mujeres gobernantes. Desde Angela Merkel a Gloria Macapagal-Arroyo, las mujeres han mostrado tanta diversidad en sus desempeños como los hombres.
Pero Bachelet insistió en asociar su estilo personal con una condición inherente y particular de todas las mujeres. Como resultado, sus bajos niveles de aprobación se traducen en un rechazo generalizado a candidaturas presidenciales femeninas. Así se recoge en una encuesta de la UDP, que señala que el 54% de los chilenos cree que el próximo presidente debe ser hombre. Lo mismo piensa el 67% de los que desaprueban la gestión de Bachelet. Es decir, el rechazo a su administración alimenta la oposición a la idea de tener a una mujer en La Moneda en 2010.
Aunque ahora parece demasiado tarde para que la Presidenta reconozca que las mujeres presentan tanta diversidad como los hombres, el desafío de las mujeres que aspiran a puestos de elección popular consiste en combatir la idea que todas las mujeres comparten un solo estilo de hacer política. Las mujeres interesadas en demostrar que el triunfo de Bachelet no fue una anomalía deben combatir el estereotipo que todas las mujeres políticas tienen las mismas prioridades y privilegian el mismo tipo de liderazgo. Aunque Bachelet le hizo un flaco favor a la causa por la igualdad de la mujer en la política al pretender encasillar a todas las mujeres en el modelo que ella legítimamente privilegió, la tarea cuesta arriba para otras mujeres presidenciables no es imposible. Así como la historia nos ha enseñado que los hombres gobiernan con una multiplicidad de estilos, eventualmente nos acostumbraremos a ver que las mujeres políticas presentan una diversidad similar.
Enviado por patonavia
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