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Los dos hombres de Harvard en Hacienda
Sunday January 27, 2008
Patricio Navia
La Tercera, enero 27, 2008
Nicolás Eyzaguirre y Andrés Velasco se parecen más entre sí que con cualquier otro titular de Hacienda de los últimos 40 años. Pero mientras el poder de Eyzaguirre creció al amparo del Presidente Lagos, la carrera de Velasco se inició independiente de Bachelet. En los dos años que restan, para lograr contribuir al éxito de este reconocidamente desordenado gobierno, Velasco necesitará volver a generar poder político propio.
Desde su interés por las artes hasta su paso por Harvard, estos economistas se identifican tanto con las políticas de libre mercado como con la búsqueda de una mayor justicia social. Comprometidos más con el mercado que con los empresarios, ambos desconfían de una clase política algo miope, voluntarista y permeable a la corrupción. Los dos perfectamente podrían ser jefes económicos de gobiernos de centro derecha. Pero ambos también están comprometidos con la justicia social, los derechos humanos y la inclusión económica, política y social, banderas de lucha históricas de la izquierda.
Ambos tenían la misma edad al asumir sus cargos (45 años). Los dos estudiaron en Estados Unidos después de asistir a colegios privados de elite. Mientras Velasco hizo una carrera académica más destacada, Eyzaguirre adquirió más experiencia en organizaciones internacionales. Velasco sí terminó su doctorado y además ha escrito influyentes artículos académicos. No por nada, mientras Eyzaguirre llegó a Harvard como alumno de doctorado, Velasco lo hizo como profesor titular. Los dos han demostrado interés por las artes y la creación. Eyzaguirre fue parte de un grupo musical folclórico de protesta. Velasco ha escrito dos novelas. Ambos han demostrado su interés por los asuntos públicos. Pudiendo haber desarrollado lucrativas carreras en el sector privado, ambos optaron por entrar al ruedo político. Los dos, con su cuota de suerte y habilidad para acercarse a candidatos ganadores, llegaron al ministerio técnico más complejo e influyente.
Encargados de cuidar la billetera, los ministros de Hacienda también impulsar reformas que golpean a sectores poderosos. Presionados por los partidos políticos para soltar la billetera, saben que las críticas serán todavía más recias si gastan en exceso. En Hacienda nunca se puede quedar bien con todos. Si hacen bien su pega, los ministros son odiados, amados y temidos a la vez. Mientras más influyentes, más feroces son las críticas y más voces piden su salida. Pero ya que adquieren poder y lo utilizan, a menudo son sindicados como potenciales candidatos presidenciales. En algunos casos, ellos mismos alimentan esos rumores. Pero siempre se benefician de la percepción de ser poderosos. Así pueden avanzar con más éxito sus agendas legislativas y mantener la disciplina fiscal.
A dos años de haber dejado el gobierno, la reciente reaparición de Eyzaguirre evidencia lo fugaz que puede ser el poder político. Después de ser el ministro más poderoso en el último año de Lagos, Eyzaguirre incluso alimentó rumores sobre aspiraciones presidenciales. Pero ya que su poder provenía de la poderosa fuente de energía de Lagos, Eyzaguirre no fue capaz de mantener su influencia más allá del fin de ese sexenio.
Hoy, Velasco puede aprender lecciones valiosas de la experiencia de su predecesor. Porque él sí construyó poder político propio en Expansiva antes de llegar a Hacienda y porque es improbable que Bachelet termine con el mismo poder que tuvo en su minuto Lagos, Velasco no puede basar su poder exclusivamente en la confianza que le deposite la Presidenta. Además, precisamente porque ella pronto caerá víctima del síndrome del pato cojo, para lograr avanzar su agenda de reformas a la red de protección social y de modernización del Estado, Velasco necesitará generar fuentes de energía alternativas de poder. De lo contrario, su influencia comenzará a disminuir con la misma velocidad con que decaiga la de la Presidenta Bachelet.
Enviado por patonavia
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Andrade para Presidente
Friday January 25, 2008
Patricio Navia
Revista Capital, #221, enero 25, 2007
Porque demostró ser el político más hábil del gabinete en los dos primeros años de gobierno, el ministro del trabajo Osvaldo Andrade es la mejor carta presidencial que tiene la izquierda concertacionista inconforme con las políticas de economía social de mercado de la Concertación. Ya que la llegada de Pérez Yoma al equipo político seguramente reduzca su influencia, Andrade debiera aprovechar el ambiente menos favorable para su postura anti-empresarial para comenzar a explorar la posibilidad de una simbólica, pero influyente, candidatura presidencial.
Si bien tienen en Bachelet a una de las suyas en La Moneda, una buena parte del socialismo chileno parece molesto por no poder lograr modificar el modelo profundizado bajo los gobiernos de la Concertación. Al sentir que el gobierno simplemente le puso más rostro humano al diseño de país de la dictadura, una importante corriente socialista preferiría reconstruir una coalición con la izquierda extra-Concertación. Ambos grupos comparten el rechazo frontal al neoliberalismo. A diferencia del resto de la Concertación que hace campaña contra el neoliberalismo pero después impulsa políticas afines al Consenso de Washington, el socialismo duro cree en posturas más estatistas e interventoras para mejorar la distribución de la riqueza.
Esta corriente que se opone al modelo no tiene hoy un líder natural. Peor aún, los dos presidenciables de la izquierda concertacionista, Ricardo Lagos y José Miguel Insulza, se inscriben en la línea social-demócrata y libremercadista. El ex ministro Jorge Arrate, que ha aparecido convocando al diálogo de los libre-mercado-fóbicos, es más reconocido como intelectual que como candidato. El Senador Alejandro Navarro tiene ganas, pero su nombre pudiera ahuyentar simpatizantes que, queriendo un giro a la izquierda, no quieren apoyar una propuesta demasiado cercana a Hugo Chávez.
Para ese grupo de izquierda inconforme, Osvaldo Andrade es una alternativa interesante. Andrade entró como Ministro de Trabajo por su militancia en la facción más izquierdista del PS, aquella liderada por Camilo Escalona, y por su cercanía con Bachelet. Si Eyzaguirre pagó costos altos por referirse a Bachelet como “mi gordi”, Andrade la llamaba por apodos porque era amigo de verdad. Antes de ser ministro, su trayectoria política no irradiaba demasiadas luces. Un frustrado intento por llegar a la Cámara de Diputados en 2001 en el distrito 27 (donde Escalona fue diputado por 8 años) evidenció la cercanía de ambos. Luego, en su trabajo como asesor en El Bosque, se vio involucrado en un escándalo que provocó una reprimenda de la Contraloría. Sus pasadas asesorías a gendarmería—donde trabaja su esposa—también han sido cuestionadas por Contraloría. Pero Andrade sabe defenderse.
Cuando fue nombrado, era sólo conocido dentro del PS como operador de la facción escalonista. Pero después de dos años, Andrade logró ser el único ministro que terminó con más poder que cuando asumió. Pese a ocupar una cartera secundaria, Andrade disputó espacios de influencia con Hacienda y con el equipo político. Desde la subcontratación, pasando por la negociación en CODELCO, hasta la crítica a las grandes empresas que usan múltiples RUT para obstruir a los sindicatos, Andrade exitosamente puso temas en la agenda pública. Desde José Piñera que un ministro del trabajo tenía tanto poder. Posiblemente, Andrade se ha beneficiado del apoyo tácito de la propia Bachelet. Pero aún con eso, Andrade supo usar su cartera para construir poder político.
Probablemente, Andrade ya ha considerado la posibilidad de ser candidato. Su blog homónimo es más una plataforma de campaña que el sitio de un ministro con perfil técnico. Aunque sus aliados hasta ahora lo señalan como una carta para el Senado, la ausencia de un candidato presidencial plausible en la izquierda anti-neoliberal hace de Andrade un nombre a considerar.
La llegada de Pérez Yoma al gabinete probablemente restringa la capacidad de Andrade de seguir poniendo temas. Es más, probablemente Pérez Yoma adopte posturas mucho más afines con el empresariado que las que Andrade esté dispuesto a aceptar. Pero como el titular de Interior llegó para ejercer poder, resulta difícil imaginar a Andrade poniendo en jaque a Pérez Yoma de la forma como lo hizo con el equipo político anterior.
Porque la disciplina partidista está en su momento más débil y porque las condiciones dentro del gobierno serán menos aptas para su lucimiento como contrapeso de izquierda frente a Andrés Velasco, Andrade bien pudiera intentar un salto que hoy parece tan implausible como lo fue sugerir hace 2 años que él sería uno de los ministros más poderosos del gabinete.
Enviado por patonavia
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Las vacaciones de Michelle
Sunday January 20, 2008
Patricio Navia
La Tercera, Enero 20, 2008
La duración de las vacaciones que tome la Presidenta Bachelet y el tipo de actividades que en ellas realice entregarán muchas luces sobre las prioridades y el estilo de gobierno en 2008.
Uno de los problemas de liderazgo de Bachelet es su poca disponibilidad a permitir que los ministros se ‘empoderen.’ Ese problema parece explicar el sentido del último cambio de gabinete. La llegada de Pérez Yoma indica que Bachelet cedió a la presión DC y nombró a un titular de Interior que ha tenido osadía para defender sus posiciones aún a costa de enemistarse con La Moneda.
Las frases favoritas de los gobiernos sintetizan sus objetivos políticos pero, inconscientemente, también desnudan sus debilidades. Bachelet reiteradamente habla de empoderar a la gente y a sus ministros. Pero así como los santiaguinos tuvieron participación nula en el diseño e implementación del Transantiago, los ministros han tenido poco espacio para ejercer poder. El nombramiento de Pérez Yoma entusiasmó a muchos concertacionistas precisamente porque él lleva el empoderamiento en la sangre.
Pero es ilusorio suponer que la llegada de Pérez Yoma automáticamente solucionará los problemas. Las dificultades anteriores han tenido más que ver con La Moneda que con la voluntad de los ministros. Los que buscaron empoderarse fueron removidos del gabinete. Por eso, Pérez Yoma necesita por un lado ganarse la confianza de Bachelet y por otro demostrar que puede gobernar sin tener que consultarla cotidianamente. Por su personalidad, resulta difícil imaginar a Pérez Yoma reducido a la irrelevante cuota de poder en que terminó su predecesor. Pero tampoco será fácil que Bachelet se acostumbre a un Ministro con poder político propio. Por eso, o Pérez Yoma logra constituirse en el primer ministro que quieren los partidos y se queda así hasta el final o bien se impone la historia y Bachelet coarta su capacidad de mando. En ese caso, deberíamos ver otra crisis de gabinete en torno al 21 de mayo.
Felizmente, podremos despejar las dudas mucho antes. Las próximas vacaciones de Bachelet mostrarán por dónde se viene la mano. Si toma vacaciones extensas y se desconecta de la actividad cotidiana, aumentará el poder de Pérez Yoma. Si en cambio prefiere cortas vacaciones, rodeadas de amistades comprometidas con las irreflexivas e inconvenientes promesas de paridad de género y de “nadie se repite el plato”, entonces debiéramos ajustarnos los cinturones y prepararnos para una confrontación entre un Ministro del Interior determinado a ejercer poder y una Presidenta que ha demostrado poca disponibilidad para permitir que sus ministros se empoderen.
En Estados Unidos, los presidentes utilizan sus vacaciones para poner temas en la agenda. Al jugar golf con amigos cuidadosamente seleccionados, los presidentes destacan su preocupación con la economía, los problemas internacionales, las dificultades en la bolsa o los debates sobre reformas a la salud o las pensiones. Al desconectarse de la cotidianeidad de la Casa Blanca, los presidentes buscan dar la señal que sus vacaciones son momentos para reflexionar sobre los grandes temas y para dialogar con expertos sobre los principales desafíos que enfrenta el país.
La Casa Blanca aprovecha estratégicamente las oportunidades fotográficas con miembros de su familia extendida, con aliados políticos y con simpatizantes para construir la imagen de un líder intelectualmente curioso, pragmático, capaz de dialogar con las mentes más brillantes e interesado en los problemas reales de la gente. Porque aún de vacaciones siguen siendo la primera autoridad del país, los mandatarios deben saber que sus días alejados del palacio de gobierno son también una inmejorable oportunidad para enviar mensajes políticos y señales sobre su liderazgo.
Al preparar sus vacaciones, Bachelet debe entender que estará dando una poderosa señal sobre la viabilidad política de este nuevo intento por conformar un gabinete exitoso que encabeza Pérez Yoma.
Enviado por patonavia
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