Análisis realizado por Patricio Navia
Inflación de cumbres presidenciales
Infolatam
Santiago, 8 de noviembre de 2007
http://www.infolatam.com/entrada/inflacion_de_cumbres_presidenciales-5926.html
(Especial para Infolatam).- "...Porque los presidentes de la región se reúnen con demasiada regularidad, resulta imposible identificar temas nuevos que no hayan sido tratados ya o que no hayan sido abordados con compromisos firmados en declaraciones anteriores. Si bien hacer seguimiento a esos compromisos es importante, las cumbres no poseen herramientas para obligar a los países a cumplir sus compromisos."
Ya que se producen con excesiva frecuencia, las cumbres presidenciales en América latina han perdido la importancia e influencia que inicialmente tuvieron hace dos décadas cuando recién acaban las experiencias autoritarias en la región. Aunque varíen algunos de sus miembros dependiendo del nombre de la cumbre (comunidad de naciones sudamericanas, Organización de Estados Americanos, Iberoamérica o CARICOM), las declaraciones oficiales que se acumulan después de estos encuentros son bastante parecidas: incluyen compromisos con la democracia, con la modernización del Estado, reformas para atraer mayores inversiones y mejorar la situación económica y, por supuesto, preocupación por la educación, la salud, la infraestructura y los obstinados niveles de desigualdad e injusticia que afligen a la región. La XVII Cumbre Iberoamericana que se realizará en Santiago de Chile entre el 8 y el 10 de noviembre será una nueva versión de esta misma película que ya hemos visto con otros personajes (aunque algunos se repiten) y en otras ciudades en años anteriores.
A diferencia de otros encuentros presidenciales, la Cumbre Iberoamericana naturalmente excluye a los países anglo y francoparlantes del continente e incluye a Andorra, España y Portugal. Pero a diferencia de la OEA o incluso Mercosur, la Cumbre Iberoamericana carece de la institucionalidad necesaria para hacer un seguimiento apropiado a las pomposas y bien intencionadas declaraciones que realizan los jefes de estado y jefes de gobierno de las naciones representadas. Tal vez por eso, la Cumbre Iberoamericana ha ido perdiendo influencia desde su primera realización en Guadalajara en julio de 1991.
En 2005, la cumbre de Salamanca resultó en una declaración de 31 puntos (www.cumbre-iberoamericana.org), aunque la principal noticia fue la ausencia de 5 mandatarios de los 22 países miembros. En 2006, la Cumbre resultó en una declaración oficial de 46 puntos (en una nueva página web www.xvicumbre.org.uy). Pero la ausencia de 7 mandatarios, incluidos los de Brasil, Cuba y Perú, fue la principal noticia del encuentro. La XVII Cumbre se celebrará en Chile, país que ya fue sede de la VI Cumbre en 1996. En esta versión XVII, que se inicia el jueves 8 de noviembre, a la ya anticipada ausencia del presidente de Cuba Fidel Castro, se suma ahora la del mandatario mexicano Felipe Calderón, quien canceló por las inundaciones que afectan al estado sureño de Tabasco. La declaración final de la Cumbre de Santiago (en una nueva página web, www.iberchile.cl ) tendrá más de 45 puntos, muchos reiterativos de la declaración de la cumbre del año anterior.
Pero en esta ocasión, la principal noticia será la Cumbre Alternativa de Cooperación de los Pueblos, que reunirá a activistas de la sociedad civil y a los mandatarios Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y Daniel Ortega de Nicaragua. A diferencia de la cumbre oficial de mandatarios, la ‘Cumbre Alternativa” estará abierta al público. Aunque ambas cumbres sirven similares propósitos de publicidad y promoción de agendas de política económica y políticas públicas, la novedad de la cumbre alternativa inevitablemente opacará al encuentro oficial de los presidentes.
Inevitablemente, la multiplicidad—incluso el exceso—de cumbres presidenciales en América latina ha contribuido a reducir el impacto relativo de cada uno de estos encuentros. Porque los presidentes de la región se reúnen con demasiada regularidad, resulta imposible identificar temas nuevos que no hayan sido tratados ya o que no hayan sido abordados con compromisos firmados en declaraciones anteriores. Si bien hacer seguimiento a esos compromisos es importante, las cumbres no poseen herramientas para obligar a los países a cumplir sus compromisos. Aún si existieran dichas herramientas, muchos de estos compromisos requieren inversiones en infraestructura y capital humano cuyos beneficios tardarán años en verse.
Si bien el país anfitrión, Chile, hará sus mejores esfuerzos para lograr que las declaraciones de esta cumbre trasciendan, la inflación de cumbres presidenciales en América latina inevitablemente ha terminando desvalorizando estos eventos. Por eso, si la opinión pública no llega a conocer los detalles de la declaración oficial de esta cumbre, entonces podrá esperar hasta enero de 2008 cuando se realice la cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones, donde un documento similar verá la luz. En 2008 también tendremos la cumbre anual de la OEA, una nueva cumbre de América latina y la Unión Europea. Y para no perder la costumbre, también se celebrará la XVIII Cumbre Iberoamericana en El Salvador antes de que termine el año.